domingo, 1 de octubre de 2017

Comentario sobre lectura: Como poner en marcha un programa de explotación de becarios


En la lectura de la semana encontramos un caso sobre Bart y la explotación laboral, un tema que lamentablemente existe cada día en todo el mundo, con el que mucha gente vive a diario sin poder quejarse, por necesidad y esta es una realidad con la cual encontramos distintos casos y ejemplos.

No todas las prácticas son iguales. Las prácticas curriculares forman parte del plan de estudios y son necesarias para obtener un título, pero el resto de prácticas y becas (extracurriculares y no laborales para personas tituladas) no forman parte de ningún plan de estudios. De cualquier manera, la función de las prácticas debería ser únicamente formativa, aunque en muchos casos se utilizan como mano de obra barata o gratuita y sin derechos laborales que respetar.

Ejemplo:

El número de personas en prácticas en restaurantes con estrellas Michelin se multiplica al tiempo que crece el número de estrellas del restaurante (en un 3 estrellas puede suponer entre un 50% y un 80% del total de la plantilla). Ni se trata de prácticas curriculares, ni existe remuneración económica, ni derechos laborales, ni su objetivo es puramente formativo, ya que como planteaba uno de estos chefs con tres estrellas Michelin, “si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable”.

De esta manera, el cocinero reconoció que estas personas desarrollan una función estructural, necesaria para el buen funcionamiento negocio, por lo que según la jurisprudencia del Tribunal Supremo se trata de una relación laboral y debería existir un contrato de trabajo.

Por desgracia, no es el único caso ni el único sector en el que se confunde formación y explotación.

Por ello, es preciso reclamar, por un lado, como urgente y necesario, llevar un registro y control público que ponga luz sobre el número y condiciones de las becas y prácticas. Y, por otro lado, planteamos que a las personas con un convenio de prácticas extracurriculares o a las personas tituladas con un convenio de prácticas no laborales se les debería realizar un contrato laboral. Son medidas en las que las administraciones públicas, las universidades, los servicios públicos de empleo, las empresas y los sindicatos tienen mucho que decir. Medidas necesarias para que deje de confundirse formación con explotación.

La única forma de cambiar esta realidad de cada día, es plantearnos lo que podemos hacer, lo que debemos de aceptar y lo que no y de alguna forma hacer valer nuestros derechos.


No podemos esperar siempre a que nos obliguen por ley a hacer las cosas, ni esperar a que sean siempre los gobiernos los que tomen las medidas más adecuadas, mientras nosotros no tomamos parte en el asunto y sólo nos dedicamos a quejarnos.

Lectura : Lecciones de ventas en la funeraria



El tema principal de la lectura es el consumismo de cada persona, la compra de lo innecesario y la habilidad de los vendedores para que consumamos. El mercado del consumo es una realidad que viven diariamente cada una de las personas que asisten a diferentes lugares con la finalidad de satisfacer algunas de sus necesidades, la mayor necesidad que el hombre común presenta es la de satisfacer su ansia de alimentarse por ser esta su principal fuente de subsistencia, es por ello que asiste frecuentemente los establecimientos de comida (supermercados, y ventas de comida rápida). Debemos tener en cuenta que el mercado de consumo encierra dentro de su contexto dos palabras fundamentales que definen su composición como lo son: Mercado y Consumo. Pero claramente hay muchas situaciones donde no compramos lo justo y necesario, sino que exageramos comprando lo que en realidad ni usaremos ni consumiremos.


Este comportamiento depende directamente de acuerdo a su nivel socio-cultural como lo son los factores sociales y los factores personales estos aspectos socio-culturales se pueden presentar de la siguiente manera: Una cultura es un grupo cultural distinguible que existe como un sector identificable dentro de una sociedad más grande y compleja. Sus miembros poseen creencias, valores y costumbres que los apartan de otros miembros de la misma sociedad. Las principales categorías culturales son: la nacionalidad, raza, religión, la localización geográfica, la edad, el sexo y la educación.